"DIGNIDAD. No significaba nada, pero repetir esta palabra era suficiente para adoptar la actitud de mi padre, como un infante que copia las expresiones de un adulto, y sonríe o llora no porque sienta alegría o dolor sino porque las expresiones que reproduce, despiertan en él las emociones que sus gestos están dispuestos a manifestar.
Mediante este juego de espejos comprendí, sin que mi reflexión participara en ello, que había ido más allá del miedo. Hay cosas mas importantes que la vida. "-NO HAY SILENCIO QUE NO TERMINE.